El problema no es que "hay que volver a las fuentes", sino que el problema mismo son las fuentes mismas del Trotskismo senil
El problema no es que "hay que volver a las fuentes", sino que el problema mismo son las fuentes mismas del Trotskismo senil
Por Leonardo Barrios,
El compañero Carlos Amarilla de la página Avanzada de la Cuarta Internacional argumentaba en una de las notas de su página que hay que "volver a las fuentes". Pero ¿De qué fuentes habla Amarilla? Veámoslo.
A principio de siglo XX se daba el debate entre Lenin y Trotsky en los círculos izquierdistas. Trotsky se caracterizaba por tener "tejes y manejes" que poco y nada le gustaban a Lenin y por eso Lenin escribía mucho sobre Trotsky en respuesta a las actitudes que tenía Trotsky. Trotsky se caracterizaba por querer ser el centro de atención y por eso creaba artificialmente discusiones que poco o nada venían al caso. Durante la revolución Rusa Jacobina Trotsky tuvo un papel central en la represión, haciendo que todo pasara por las manos de los Bolcheviques, cuando podría haber delegado poder para que la revolución fuera más legítima y desde abajo. Fue así que se dió la famosa represión a los marineros de Kronstadt y tantas otras. De esta forma se creó el primer Estado Capitalista de Estado de la historia, donde el Partido Bolchevique pasó a reemplazar a la burguesía en su papel histórico de explotación de la clase obrera Rusa. Al poco tiempo muere Lenin y deja el partido gobernante en manos de sus compañeros cuadros del partido y el poder en manos de una burocracia que Lenin apenas podía manejar. Muerto Lenin Stalin lograría hacerse con el poder, apoyandose este (Stalin) en la burocracia cada vez más consolidada y eliminó a toda oposición creando un verdadero fascismo dentro del primer Estado Capitalista de Estado de la historia, que fue la Unión Soviética (URSS), que es una conquista de las masas proletarias del mundo entero, a pesar de las contradicciones capitalistas de explotación.
¿Qué pasó con Trotsky? Pues Trotsky no hizo otra cosa que copar la parada y adueñarse de la tradición histórica de la revolución Rusa. Trotsky pasó a ser el defensor de la "llave" hacia el "paraíso" terrenal del socialismo. Pero la realidad es que si Lenin hubiera vivido más se hubiera opuesto a esto. El Programa de Transición de Trotsky de 1938 fue la forma en la que Trotsky atrofiaría a las futuras generaciones con un programa castrado incapaz de dar herramientas confiables a los luchadores. Por eso cuando Carlos Amarilla habla de volver a las fuentes ¿De qué fuentes habla? ¿De las del Trotsky jacobino castrador de la revolución de Octubre? ¿O habla de la corriente de la I Internacional de los sectarios Marx y Engels, que fueron incapaces de confluir con una revolución victoriosa y fueron incapaces de construir partidos revolucionarios para la posteridad? Si Amarilla habla de estos últimos estaría un poco menos mal colocado, ya que a pesar de los fracasos de Marx y Engels, estos lograron construir una corriente política muy amplia, una de las más influyentes de la historia. Pero en realidad Amarilla habla de Trotsky y Nahuel Moreno, es decir, del impresentable de Trotsky, quien en vida solo supo atar las manos de los trabajadores al yunque pesado del jacobinismo ultra-izquierdista, y de Nahuel Moreno, su seguidor, quien amplió un poco la mirada, pero solo para atrofiar más la ya atrofiada mirada. Haciendo una analogía a la pasada: con Trotsky la mirada pasó a estar borrosa. Y con Moreno se agregaron unos lentes que en vez de mejorar la mirada, la distorsionaba aún más. Amarilla quiere que los kioskos partidarios de la Argentina, los MST y PARTIDO OBRERO, a los que hay que sumar los clubes de amigues wokeristas del PTS e IZQUIERDA SOCIALISTA. Amarilla quiere que estos partidos vuelvan a las fuentes, es decir a Trotsky y Nahuel Moreno. Poco podemos esperar de estos kioskos MST y PO (y POLO OBRERO), y de los clubes de amigo PTS e IS. Poco se puede esperar de ellos, ya que están muy conformes con sus lineas políticas, haciéndole seguidismo al sectarismo del feminismo woke y a la distorsión de la lengua de la batalla cultural de los círculos cerrados LGBT. El FIT-Unidad, una de las pocas políticas acertadas de estas fuerzas, perdió la chance de diferenciarse del Kirchnerismo en el ballotage al no llamar a votar en blanco entre Milei y Massa, como debería haber sido, de forma semejante a como había sido en 2015 con Del Caño llamando a votar en blanco entre Scioli y Macri, perdiendo la oportunidad de diferenciarse del Kirchnerismo, que como la hidra de nueve cabezas va a intentar volver a pesar de los esfuerzos de estos partidos por superarlo y a pesar de las luchas del pueblo trabajador por sacarse a este yugo capitalista de encima.
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