En Defensa de la Vida Humana desde que comienza a latir el Corazón
En Defensa de la Vida Humana desde que comienza a latir el Corazón
Por Mario Polinsky
08 de Marzo de 2023
Hace ya más de 2 años que se legalizó la práctica del aborto en la Argentina. Mientras el mundo entero se paralizaba por la pandemia del COVID-19, y se comenzaba a discutir por las vacunas experimentales y todos los muertos que la enfermedad provocaba, enfermedad que al día de hoy ya se tomó la vida de más de 6.000.000 de personas, misma cifra de muertos que afirma el discurso oficial fueron los muertos por el holocausto Nazi en Europa, en Argentina mientras tanto, para descomprimir un poco, el gobierno trató en el congreso la ley sobre el aborto, ley que terminó siendo sancionada y promulgada. Es decir, mientras todo el mundo estaba en efervescencia por el miedo a morir por una enfermedad provocada por un virus, en la Argentina se trataba una ley para legalizar que las mujeres pudieran asesinar a sus propios hijos e hijas en el útero materno mientras estos se están gestando de forma completamente indefensa. Bueno, indefensa indefensa no, porque la madre es la primera barrera física que separa al bebé en gestación del mundo hostil, pero paradójicamente, la feministas cooptadas por la ideología de género semi-Bolchevique, militan para que las madres asesinen a sus propios hijos e hijas en gestación, porque esto sería una forma de liberar a la mujer de la opresión patriarcal que sufren bajo el sistema capitalista. Que haya una opresión sistemática a la mujer bajo el sistema capitalista, no tenemos duda, pero que la práctica del aborto sea una forma de liberar a la mujer tenemos serias dudas de que sea así. Por empezar: como puede el embarazo oprimir a la mujer, si es el mismo cuerpo de la mujer, la misma carne de la mujer, inseparable de la mujer en sí (no hay cuerpo de mujer y mujer de forma separada, sino que el cuerpo y carne de mujer es parte integral de la misma mujer), este cuerpo de la mujer hace todo lo necesario para llevar el embarazo hacia adelante: desde atraer a un hombre, cortejar y hacer el acto de reproducción sexual, hasta el momento en el que en el cuerpo de la mujer comienza a formarse una persona por separado, con su propio ADN y su propio corazón latiendo por separado del de su madre, la mujer, su cuerpo, hace todo lo necesario para defender esa vida Humana en formación. Pero con la legalización de la práctica del aborto, se crea las condiciones materiales para que sistemáticamente las mujeres finalicen con la vida de las mismas personas que ellas mismas van gestando, por cuestiones subjetivas -”No quiero ser madre ahora”- o materiales -”No tengo con qué mantener a este hijo o hija en gestación”-, los cuales, ambos, en el fondo, son cuestiones materiales debidas al sistema de opresión capitalista bajo el cual vivimos, que determina cuándo las mujeres tienen que quedar embarazadas, si es que pueden quedar embarazadas. Es decir, la naturaleza Humana pasa a estar condicionada por la naturaleza opresora del sistema, donde los cuerpos humanos tienen que pasar a estar disciplinados por el régimen productivo, y los que no entrar en sintonía con ese régimen productivo o que rompen el esquema de quien puede y quien no puede tener hijos, produce cuerpos humanos que deben ser desechados, y mientras más oculto y oscuro sea el asunto, mejor. De esta forma, se pasa a deshumanizar a las personas en formación y a tratarlos como simples “grupos de células”, que no sienten, que no serían otra cosa que un pedazo de pelo, de uña o excremento, que incomoda y por lo tanto, que deben ser desechados y desechadas.
Desde comienzos de 2022 y hasta setiembre se habían realizado 59.267 abortos en el marco de la ley en centros públicos, de acuerdo con los datos aportados por las diferentes provincias y la Ciudad de Buenos Aires al Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva. En 2021, fueron 73487 prácticas en efectores públicos, según datos oficiales. A esas cifras deben sumarse los abortos que se hacen a través de las obras sociales y las prepagas y aquellos que las mujeres y personas con capacidad de gestar siguen realizando por su cuenta, muchas veces con el acompañamiento de activistas feministas conocidas como socorristas. “El acceso todavía sigue siendo muy desigual en las distintas provincias y dentro de las mismas provincias, y entre un centro de salud y otro y entre una clínica privada y otra. Necesitamos también campañas desde el Ministerio de Salud para desestigmatizar el aborto y reivindicarlo como un derecho”, opinó en diálogo con este diario la activista feminista de La Revuelta de Neuquén y de Socorristas en Red, Ruth Zurbriggen.i
Como podemos ver, ya se está practicando un genocidio sistemático silenciado en la Argentina, bajo el régimen democrático capitalista que deshumaniza a los que no entran dentro de los planes de explotación del sistema. Y para colmo, la “femi-Bolches” quieren plantear el asunto como un tema de derechos. Es el asunto es tan irrisorio como plantear que los soldados Nazis debían tener derecho a asesinar a los presos en los campos de concentración y exterminio.
Entre los avances en los dos primeros años de la implementación de la Ley 27.610 –sancionada el 30 de diciembre de 2020--, la coordinadora del Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, Valeria Isla, destacó a este diario la distribución del “combipack de mifepristona y misoprostol”, la realización de capacitaciones y la provisión de equipamientos para hacer abortos a través del método conocido como AMEU (Aspiración Manual Endouterina), la formación sobre aborto a través de la plataforma del Ministerio de Salud para más de setecientos profesionales de todo el país y el fortalecimiento de la línea gratuita de salud sexual 0800 222 3444, donde se pueden hacer reclamos.ii
El misoprostol se diferencia del Zyklon-B, el gas que le tiraban los Nazis a los presos en las cámaras de gas en los campos de concentración para exterminarlos, en que el misoprostol está legalizado bajo un régimen democrático, mientras que el Zyklon-B se aplicaba en un régimen totalitario. Pero en el fondo el régimen capitalista es tan totalitario para las personas en formación indeseadas como lo era el régimen Nazi para los presos indeseados del régimen del Tercer Rich. El Nacional Socialismo se aplicaba con un sesgo izquierdista: por eso mismo, lo de “socialismo” en `Nacional Socialismo`. En el caso de las feministas modernas, el genocidio legalizado se realiza bajo la óptica del “derecho de las mujeres” y la “lucha de las mujeres” por sus “derechos”. Pero en vez de ser la ideología Nazi, es la Ideología de Género y en última instancia el Bolchevismo, como pata izquierda del asesinato en masa, para convertir a los úteros maternos en “cámaras de gas y exterminio”.
Nosotros los Vitalistas estamos a favor de la defensa de la Vida desde el momento en el que al embrión en gestación le comienza a latir el corazón. Para nosotros, desde ese momento, hay una persona Humana, que para decirlo de alguna forma, está como dormida, es decir, es inconsciente, pero hay una conciencia que siente en realidad. El corazón comienza a latir a la 6 semana de gestación de la unión de los gametos reproductivos. Es decir, desde la 6 semana de embarazo hay una persona independiente con derechos propios que deben ser respetados y que bajo el régimen actual es pisoteado como si de mierda se tratara. Las personas Humanas no vamos a poder independizarnos del sistema opresor capitalista, de la sociedad de clases, hasta que no empecemos a actuar de forma más humana, pensando en los derechos comunes de todos, que son comunes a toda persona Humana y personas no Humanas y el medio ambiente (que debe ser tratado como una persona Humana).
i https://www.msn.com/es-ar/noticias/argentina/ley-ive-a-dos-a%C3%B1os-de-la-sanci%C3%B3n-los-avances-y-lo-que-falta/ar-AA15f1vS
ii Idem
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